Ir al contenido principal

La caña de bambú

 


Bambú en el agua 360?640 GIF - Descargar & Compartir en PHONEKY

Este cuento indio, ‘La caña de bambú’, encierra una reflexión profunda  sobre qué es lo más importante en la vida, frente a los bienes materiales. Nos habla sobre las riquezas verdaderas, las interiores.

Hubo una vez un rey, muy anciano ya, que veía que el final de sus días estaba cada vez más cercano. El rey no tenía descendencia, así que un día decidió llamar a un hombre muy sabio, su consejero espiritual, que se presentó en palacio en seguida y el rey, muy encorvado por los años y cansado, le dijo:

– Te mandé llamar porque se que me quedan pocos días de vida y me gustaría encomendarte una misión…

– Lo que sea, querido rey, dijo el sabio.

El rey agarró un bambú que tenía cerca y le dijo:

– Quiero que entregues este bambú a la persona más tonta del reino.

– Pero señor, esa tarea es muy complicada… hay muchas personas en el reino…, dijo el sabio.

– Lo sé, pero tienes muchos días y yo confío en ti.

– De acuerdo, lo haré, respondió el sabio al rey.

El consejero salió en seguida en busca de la persona más tonta del reino para entregarle el bambú. Recorrió todos los lugares del reino: las pequeñas aldeas de campesinos, los pueblos, las grandes ciudades, los puertos repletos de marineros, …

Habló con los más humildes, aldeanos, agricultores, artesanos, mercaderes, pescadores, … Y no conseguía averiguar quién era el más tonto. Al cabo de un mes de búsqueda incansable, el sabio consejero se dio por vencido y decidió volver a palacio para explicarle al rey lo difícil e imposible de tarea que no pudo terminar consiguiendo el objetivo marcado.

Al llegar se encontró al rey ya en su cama a punto de morir.

– Ven, acércate- dijo el rey al consejero al verle- Ya me queda poco. ¿Conseguiste entregar el bambú?

– Señor, no he dado aún con la persona más tonta del reino. Todos me parecen sensatos…

– Bueno, olvídalo, ahora tengo una preocupación mayor… Estoy a punto de morir y tengo muchas riquezas. No quiero dejar aquí en vida todas las riquezas. Quiero llevármelas conmigo cuando muera. ¿Cómo puedo hacer eso?

Entonces, el consejero miró al rey y le tendió el bambú. Se dio media vuelta y se alejó.

El sabio, decepcionado con su rey comprendió, sin duda, que la mayor tontería de todas, es malgastar nuestra vida intentando atesorar riquezas materiales sin cuidar nuestras riquezas interiores…

– El que solo atesora riquezas materiales, es el más tonto de todos, por eso el sabio dio el bambú al rey.

No se trata de no tener nada, sino de cuidar más y mejor las riquezas interiores que las exteriores, ya que las materiales se quedarán aquí cuando termine nuestra vida, pero las riquezas interiores irán con nosotros donde vayamos y nos acompañarán siempre, el alma tiene memorai.

– La necesidad de cuidar nuestro interior: las riquezas espirituales tiene que ver con los valores que debemos cultivar. 

Los valores nos enriquecen y además son riquezas que no se quedarán aquí tras esta vida. 

Debemos angustiarnos menos por las riquezas materiales que vamos acumulando a lo largo de la vida y debemos cuidar más las riquezas que no se ven pero que nos hacen más inteligentes, más sabios y sobre todo, mejores.



 

Comentarios

Entradas populares de este blog

La Leyenda del Amaru

  5 de octubre LA LEYENDA DEL AMARU Cuentan que hace muchísimos años, una terrible sequía se extendió por las tierras de los quechuas. Los líquenes y el musgo se redujeron a polvo, y pronto las plantas más grandes comenzaron a sufrir por la falta de agua. El cielo estaba completamente limpio, no pasaba ni la más mínima nubecita, así que la tierra recibía los rayos del sol sin el alivio de un parche de sombra.   Las rocas comenzaban a agrietarse y el aire caliente levantaba remolinos de polvo aquí y allá.  Si no llovía pronto, todas las plantas y animales morirían. En esa desolación, sólo resistía tenazmente la planta de qantu, que necesita muy poca agua para crecer y florecer en el desierto. Pero hasta ella comenzó a secarse.   Dicen que la planta, al sentir que su vida se evaporaba gota a gota, puso toda su energía en el último pimpollo que le quedaba.   Durante la noche, se produjo en la flor una metamorfosis...

El fantasma del Diario Sur

    Fuente e imagen: Misterios e historia de Andalucía -EL FANTASMA DEL DIARIO SUR (MÁLAGA)- Uno de los casos más conocidos entre los ciudadanos malagueños, es el del fantasma del Diario Sur, cuando este célebre periódico se encontraba ubicado en su anterior sede, en la Alameda de Colón, número 2, en el mismo lugar donde hoy día se asienta el Banco Exterior de España. Durante la etapa en que estuvo activo el periódico en esa dirección, desde 1939 hasta 1974, un espectro conocido como Don Adrián, hacia de las suyas en la redacción y otros departamentos del inmueble, siendo observado por gran cantidad de trabajadores. El edificio era anteriormente una casa señorial de finales del siglo XIX, donde habitaba Enrique Scholtz, un ilustre malagueño de padre alemán, al que por motivos insospechados llamaban Don Adrián. Cuenta la leyenda que en vida, este hombre atractivo y fuerte tuvo un desengaño con quien consideraba el amor de su vida, lo que le hizo encerrarse en ...

La Leyenda de Martín Txiki y los Secretos de los Basajaun

  Martín Txiki es un personaje de la mitología vasca que, mediante astucia y engaños, logró arrebatar a los basajaun—seres míticos del bosque—los secretos de la arquitectura, la música, la agricultura, la herrería, y la vida sedentaria. Se cree que Martín Txiki pudo haber sido creado por la imaginación popular como un arquetipo de los sanadores celtibéricos de la zona del Moncayo, especialmente de San Martín de la Virgen de Moncayo. Estos sanadores viajaban a tierras vascas y pirenaicas para curar enfermos, utilizando herramientas de bronce, cobre y hierro, materiales desconocidos para los antiguos vascones y otros pueblos pirenaicos. Una de las historias más conocidas relata que los basajaun poseían grandes cantidades de trigo para sembrar en una época en la que la humanidad no conocía los principios de la agricultura. Martín Txiki, también conocido como San Martinico, retó a los basajaun a un concurso de saltos, apostando que podría saltar por encima de sus enormes montones de tr...