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El fantasma del Diario Sur

 
 

-EL FANTASMA DEL DIARIO SUR (MÁLAGA)-

Uno de los casos más conocidos entre los ciudadanos malagueños, es el del fantasma del Diario Sur, cuando este célebre periódico se encontraba ubicado en su anterior sede, en la Alameda de Colón, número 2, en el mismo lugar donde hoy día se asienta el Banco Exterior de España. Durante la etapa en que estuvo activo el periódico en esa dirección, desde 1939 hasta 1974, un espectro conocido como Don Adrián, hacia de las suyas en la redacción y otros departamentos del inmueble, siendo observado por gran cantidad de trabajadores.

El edificio era anteriormente una casa señorial de finales del siglo XIX, donde habitaba Enrique Scholtz, un ilustre malagueño de padre alemán, al que por motivos insospechados llamaban Don Adrián. Cuenta la leyenda que en vida, este hombre atractivo y fuerte tuvo un desengaño con quien consideraba el amor de su vida, lo que le hizo encerrarse en casa sin salir hasta su muerte. Y tal vez más allá…

Cuando el diario Sur se instauró en aquel inmueble, comenzaron sus trabajadores a percibir la presencia del fantasma. Algunos de los testigos eran gente coherente y de gran credibilidad, como su administrador, Ramón Serralvo Choquet, su director, Sebastián Souvirón, el autor de “Los Últimos de Filipinas”, Enrique Llovet, los maestros Domingo Fernández Barreira y Joaquín Juste Cestino, y los redactores José María Bugella y Carlos Cobo.

El lugar donde con más frecuencia hacía Don Adrián de las suyas, era en el taller de fotograbado y en la capilla, aunque en distintos lugares de la redacción lograba hacer desaparecer documentos importantes, que aparecían después de manera espontánea. Pero como decíamos, en la sección de fotograbado resaltaba por su actividad constante. Uno de los empleados, llamado Joaquín Pérez, que no creía para nada en la historia del fantasma y se burlaba de la misma, mientras trabajaba en “fotograbado” recibió una sonora e invisible bofetada, de la cual le quedó una señal roja e hinchazón en la cara durante algunos minutos.

Cuando el periódico cambia de director, y queda en manos de Francisco Matías Sanz Cagigas, los fenómenos se multiplican. Los trabajadores estaban tan convencidos de la existencia de Don Adrián, que cuando algo desaparecía, rogaban en voz alta que le fantasma lo devolviera. Y parece ser que el objeto en cuestión aparecía delante de sus asombrados rostros de forma inexplicable.

Una tarde, el maestro fotograbador Manuel Reyes, bajó tembloroso y lívido a la redacción, mientras gritaba: “!Me lo he encontrado en la escalera! ¡Lo he visto! ¡Estaba en la escalera!”. Otro caso interesante es el sucedido al también fotograbador José Salas, que encontrándose en la sala oscura revelando fotografías, descubrió que unos negativos habían desaparecido de su lugar habitual. Entonces dijo en voz alta: “Por favor, Don Adrián, que le periódico se retrasa”. Los negativos aparecieron al momento en aquel lugar.

Cuando tiempo después se comenzó a usar una moderna rotativa, parece que al fantasma no le gustó dicha modernidad, y la máquina se estropeaba continuamente, existiendo fallos irreparables en la estereotipia y el fotograbado. Pero finalmente, en el año 1974, el Diario Sur se traslada a su ubicación actual, en la Avenida Doctor Marañón, donde ya no se siente su presencia. Y es que el fantasma parece haberse quedado en su hogar, de que no quiere salir.

Fuente: Fragmento de la obra "Málaga Misteriosa", de José Manuel Frías





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